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Lo que no te mata te hace más fuerte pero también te deshace por dentro… ¿Cómo afrontar los palos que no dependen directamente de ti?

  1. Respirando profundamente para no caer en un ataque de ansiedad.
  2. Cagándote en todo para liberar la rabia e impotencia (unos dicen palabrotas, otros lloran… lo mejor es no enfrentarse a nadie porque eso no soluciona nada, sino que hace que luego, nos sintamos peor por haber tratado mal a esa persona que, posiblemente, era la que menos culpa tenía).
  3. Escribir y garabatear en un papel nuevas opciones, aunque las tengas que sacar de donde no las hay. Es la realidad.

Aquí, la psicología positiva no funciona. Funciona la realidad. Tienes un problema y te dicen que no tiene solución, o te dan lecciones de ética, o te echan en cara que cómo se has llegado a él… O te pasan la factura de una consulta que, una vez finalizada, no sirve de nada porque es teoría barata, basada en consejos pagados que, precisamente, son los que menos necesitas en este preciso momento. Hay que solucionar un problema, que tú no sabes y que a quién delegas, llamas o preguntas, sabe menos que tú.

Así de triste. Así de cierto. Entonces, ¿qué opciones tienes? Primero, todo en esta vida tiene solución menos la muerte. Sí, me lo has escuchado muchas veces, pero es la REALIDAD, acompañada de una aceptación que, nos guste o no, forma parte de la vida, del trabajo y de las circunstancias.

Y justo ahí, en ese punto de equilibrio, entra la forma de trabajar basada en el Slow Consulting, que te enseña que la aceptación no implica que estés de acuerdo con ese problema que tienes, sino que hace que seas consciente de que no tienes el control sobre todo lo que te sucede y te rodea. JUSTO AHÍ, cuando lo interiorizas sientes que no haces ese problema personal, sientes que estás menos implicado emocionalmente y sientes y te sientes más libre sobre aquellas problemáticas que no dependen de ti, te guste o no reconocerlo.

Y justo ahí, cuando dejas de estar enfadado con tu empleado, con tu gestor, con tu banco, con tu secretaria o con quién estés de mal humor, pasarás a estar abierto, más receptivo, más creativo para encontrar esa solución a tu problema, ver con otro ánimo y actitud esas posibilidades que antes ni se te hubiesen pasado por la cabeza. Posiblemente no sea la solución más perfecta a ese problema tan jodido pero con seguridad, tienes esas otras opciones que solucionan, de forma parcial o adecuada eso que te está quitando el sueño y parte de tu salud.

Sé que estás hasta las narices de escuchar que hay que poner distancia, ducharse para inspirarse o salir a correr para liberarse, pero, tengo que reconocer que es necesario poner distancia, sí o sí, para mirar con otros ojos de “no enfado”, de aceptación y de realidad. A ello te ayuda la tan desgastada creatividad, que no es para nada un juego de niños ni una pérdida de tiempo. Creatividad para solucionar un problema es sinónimo de SENTIRTE abierto, receptivo, que tengas una actitud serena para poder ver opciones, nuevas realidades, oportunidades en otros lugares o personas.

“Si, si, lo que tú me digas, Yolanda… pero ¿cómo logro poner esa distancia?”. Pues, honestamente, no tengo una varita mágica. Lo que si tengo son un montón de opciones, prácticas, individuales, según el problema, la persona y las circunstancias. Por ejemplo: una persona con una actitud de “quemado” total que no sabía como romper con ella. Estaba tan enfadado con él mismo y con el mundo que no había forma de sacarlo de ahí pero él sabía que tenía que hacer algo, por su salud primero y por su bien familiar. Logramos romper la primera barrera, la más jodida, poniendo un trozo de césped natural debajo de su mesa de despacho (cerrada por delante por lo que nadie veía lo que había debajo) y solo podía haber las reuniones con las personas, que él consideraba más conflictivas, descalzo. Si. Tal cual lo lees. Es un proceso largo de contar, pero él mismo llegó a la conclusión, con la “incomodidad” que suponía estar descalzo, con los pies en un césped natural y fresquito, que no escuchaba lo que decía nadie, desde hacía mucho tiempo. Sólo hablaba él, sólo se quejaba él, sólo “presuponía” él y la cosa se le había ido de las manos. ¿Cómo era posible con un cargo con el suyo? Pues lo era. Y salió de ese problema….

Las situaciones complejas nacen de las personas. Somos nosotros los que hacemos, sentimos, decidimos y nos equivocamos. Los problemas no se tienen que poner encima de la mesa, sino delante de la nariz para poder verlos con una presión diferente que nos permite asumir la responsabilidad para solucionarlo. Y escribir, escribir, escribir. Deja de lado el mal humor, las ordenes, el ordenador, las palabras de autoridad… escribe todo lo que tengas en la cabeza sobre ese problema, escribe todo lo que te dicen (asesor, secretaria, banco, gestor, empleado…), evalúa lo escrito y reflexiona ante todas las posibles combinaciones que pueden surgir. Y eso, no se logra teniendo solo la información dentro de la cabeza o perdida entre departamentos y colaboradores. Una pizarra, un folio gigante o lo que quieras, pero todo ubicado en la misma pared para lograr una distancia real, física que te va a permitir liberar la cabeza y distanciarte también del problema e incluso de la gente que sólo vive para tener un “no” por respuesta.

Te sorprenderá como cambia la visión del asunto. No lo digo yo. No me hagas caso. Simplemente, prueba. Y luego, si te apetece, me cuentas.

 

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