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No quiero dejar mi trabajo pero no soy feliz

No voy a entrar en por qué no eres feliz en tu trabajo pero, ¿eres de los que dice “mientras llegue la nómina a fin de mes…” y lo acompañas de suspiros de “conformidad” y “es lo que hay”?

Bueno. Seguro que no eres la única persona que está así aunque ya sabes el refrán ese, que dice, ” consuelo de mucho….”. Pero no escribo esto para juzgarte, no. Simplemente, te voy a contar las opciones que tienes para ser feliz, aunque el trabajo no te llene. No son verdades absolutas pero sí ideas que te hagan pensar diferente. Allá vamos:

1. Busca un cambio de enfoque.

Analiza cómo has llegado a sentirte así. ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste bien contigo mismo? Posiblemente ésta pregunta “pique” pero si pica es bueno porque significa que has tomado decisiones poco acertadas y que en tu mano está dejar de llevarte por las modas o corrientes.

Si no quieres renunciar a tu trabajo, no lo hagas pero entonces no te quejes. Dale una vuelta a qué es lo que falla en él y buscar alternativas de solución o, al menos, que te permitan llevar mejor la situación:

.- Tu jefe es un capullo. Prueba a hablar con él de un modo que no hayas hablado nunca. ¿Por qué dices que no antes de probar? A lo mejor es que su situación no es mejor que la tuya y también necesita palabras de aliento. También necesita pensar diferente. ¿Te has parado pensar que los jefes, buenos o regulares, también son personas? Los habrá complicados pero también los habrá que necesiten un hombro en el que apoyarse, no?

.- No aguantas a tus compañeros. Intenta pedir un cambio de puesto o hablar con ellos. A veces, por una tontería, hacemos una montaña y al cabo de unos meses, no sabemos cómo empezó la cosa. Al trabajo vamos a trabajar, no a hacer amigos. ¿O sí?

.- No estás motivado porque es un trabajo rutinario. Pide si puedes ponerte casos. Haz una lista de chistes y compártelos (si se puede hablar). O inventa canciones simpáticas y dile a tus compañeros que las aprendan contigo.

.- Si hay panel de avisos, prueba a publicar algún evento, que tú organices y observa si la gente está apática como tú o dispuesta a buscar cosas nuevas.

Todo te puede sonar a “payasada” pero es una opción, el hacer cosas diferentes sin perjudicar el puesto y generando un cambio de ánimos. A lo mejor, hasta se suman más departamentos a ti. Prueba! Sin probar, no hay opinión que sirva!.

2. Deja de compararte y aguantar la negatividad de los demás.

La televisión, la radio, el periódico… el mundo se acaba y nosotros con él. En cambio, nos pasamos a las redes y pasamos de morirnos a querer vidas ideales como las que vemos publicadas. Al final, nada en esta vida es blanco o negro. ¿Recuerdas cómo se vivía antes de las redes sociales? ¿Qué hacías? ¿ A dónde ibas? ¿Con quién hablabas? Recupera algo de ese tiempo (que parece prehistórico pero es de ayer) y observa como te sientes. En vez de dos horas en el móvil, dos horas de caminata con amigos, familia, incluso tú solo!!!

3. Decide hacer algo nuevo.

¿Por qué no? Por qué no aprender a nadar bien.  Por qué no ir a clases de cocina o de costura. Por qué no ir a clases de baile o pintura. Al final, todo se reduce a comer, dormir, cagar (perdona que sea tan bruta pero sino no rima ni suena guay 😉 y vuelta a empezar. Y no! La vida es más que eso!

Agradece esa nómina a fin de mes! Revisa tus hábitos de consumo, reduce gastos para dejar de querer ganar más para gastar más. Si no eres feliz con lo que tienes, ¿cómo vas a ser feliz con lo que sueñas y aún no tienes? No tiene lógica!

Por favor! Usa tu lógica. Piensa diferente! Todo ello te dará una nueva visión de la situación en la que te encuentras y te hará que salgas un poco de ese “conformismo” que no te satisface. Si logras pensar diferente, cambiarás tu ánimo, reducirás tus quejas y empezarás a buscar alternativas y estrategias que te hagan mejorar tu forma de vivir y por ende, tu forma de trabajar.

Es cuestión de probar, ¿no? Ya me contarás que tal te resulta.

La productividad como un estilo de vida

¿Sabías que la productividad es un estilo de vida?

 

De qué te sirven todos los métodos de gestión inimaginables si luego, tus comidas son “lo primero que pille es lo primero que como” y tú despertar es apagando el despertador 10 veces porque sales de la cama al límite y corriendo.

 

Tus emociones llevadas al límite son las que te generan desánimo, ansiedad y falta de recursos para solucionar problemas. Son tus hábitos personales, los del día a día, esos gestos que te resultan “tontos” los que favorecen tu rendimiento y tú bienestar.

 

¿Te has parado a pensar en ello?

 

Las listas de tareas son consecuencia de los malos hábitos y los malos hábitos nos llevan a tener listas de tareas interminables y obsoletas. Sí. Lo sé. Y entonces, ¿qué? Queremos una receta.

 

La productividad es algo personal, un modo de entender nuestra vida y la forma de producir. Si tus hábitos son descuidados y tu vida se basa en la improvisación, ¿cómo puede ser posible que luego, en tu puesto de trabajo, lleves un ritmo coherente contigo mismo?

 

Vale. Sí. No era lo que querías leer.

 

Tenemos que ser conscientes de:

  • La fuerza de voluntad se va porque pedimos imposibles o metas que no queremos realmente.
  • La motivación se logra con metas realistas y sinceras, acorde a lo que queremos de verdad.
  • Cambiar implica dar pasos pequeños, fraccionar hábitos, para que se mantengan en el tiempo.

Entonces:

1.- PLANIFICA a diario, pero teniendo en cuenta el año completo. ¡Y escribeLO! Al escribirlo lo puedes ver. Yo tengo una corchera con lo más “gordo” y luego, cada acción fraccionada que me llevará a ese objetivo final. Una de las cosas “gordas” que más deseo es mi MOTO DUCATTI DIAVEL.

 

2.- FRAGMENTA lo que tengas que hacer. No es lo mismo desarrollar un programa formativo de golpe que hacerlo unidad a unidad. Seguimos con el ejemplo de la moto:

Quiero una moto Ducatti que no podré conducir si no me saco los permisos de conducir A2 y A. Acciones detalladas: Sacar el A2 este verano. Esperar los dos años reglamentarios y sacar el A. Al tercer año, la Ducatti es mía. Y mientras, un sobre con euros extra todos los meses para que, al final de los tres años, tenga los más de 20.000 euros que cuesta la moto de mis sueños.

Si la quiero YA, AHORA MISMO, va a ser IMPOSIBLE… Si soy realista conmigo misma puedo conseguirla por mucho que me lo niegue mi entorno. ¿Me explico?

 

3.- DESCUBRE que momento del día se presta más para ponerte según lo qué. Yo odio levantarme y ponerme directa con los correos. A primera hora estoy fresca así que prefiero escribir o desarrollar contenidos.

 

4.- SÉ REALISTA. Ya está bien de soñar con la publicidad que nos venden o con los deseos de otros. Si no eres realista contigo no valdrá nada de lo que hagas por que no serás capaz de llevar nada a cabo, o si lo llevas, no será todo lo bien que podrías hacerlo.

 

5.- Adiós INTERRUPCIONES. Al estar todo planificado acorde a tu trabajo (planificar no significa que sea inamovible… hay que dejar espacio a los imprevistos que la vida y el día a día nos regala) sabrás en qué momento puedes parar.

 

6.- CUIDATE. Sé que está de moda la salud, pero no es cuestión de modas sino de nuestro bien mental, físico y emocional. Si te duele algo, te duele a ti. Si no rindes por falta de descanso, no rindes tú. Busca algo que te mole hacer y no lo hagas dos días a la semana de golpe y porrazo sino todos los días 20 o 30 minutos. ¡¡¡Sí que los tienes!!!

Te pongo un ejemplo personal. Odio el gimnasio y no puedo hacer nada de impacto (nada de running, de zumba… NADA DE LO QUE MOLA … lee esto último en tono alto y enfadado) pero tengo que hacerlo, ahora sí ya por recomendación médica.

Hace un par de meses decidí analizar mi día a día, con detalle, con puntos y comas y descubrí que, justo antes de recoger a los niños a las 14:20 del mediodía, tenía como una hora que dedicaba a cosas varias según el día: leer más correos, revisar las redes, ir antes por casa a correr para poner la comida, tomar un café con alguien hacer alguna llamada.. .es decir, IMPROVISABA. Eso, ni es productivo ni es nada. Así que, de 13 a 14 horas, TODOS LOS DÍAS DE LA SEMANA, ME VOY AL GIMNASIO.

Y digo todos los días porque, por un motivo u otro, alguno fallo lo que hace que asista, como mínimo, 3-4 días.

Ya han pasado 3 semanas desde que comencé y, en serio, es flipante como me siento. Además, no es un ejercicio exagerado que me rompe sino todo lo contrario, es un ejercicio constante lo que hace que las tardes sean mucho más frescas y productivas porque no voy arrastrada.

Sobra decir lo guay que está mi mente que tiene 30 minutos al día de desconexión y de escuchar música alegre. 30 minutos sin escuchar hablar a nadie! 30 minutos para mi sola!

¿Qué prefieres? 30-40 minutos, 4 días a la semana o una hora, dos días a la semana… La verdad es que los hábitos se hacen paso a paso, por eso, quedarme con dos días sólo, como que no lograba yo ser constante en ninguna actividad propuesta.

Ahora sí. ¡Y si no voy, lo echo de menos! Además, no solo son solo es el ejercicio. Es todo el proceso. Te lo cuento: Salir de hacer ejercicio. Darte una ducha tibia para oxigenarte. Disfrutar de la sauna mientras me echo la crema corporal. Vestirse y… ¡Voilá!

 

Te invito a que analices de modo detallado, hasta el último minuto, dos o tres días completos de tu semana y descubrirás, aunque no quieras reconocerlo, en dónde pierdes el tiempo y de donde puedes sacar para invertir en ti, en tu salud, en tu bienestar.

Si no lo haces tú, ¡NADIE LO HARÁ!

 

 

 

Tips fundamentales para controlar la ansiedad en el trabajo.

Cuidar de una misma y de nuestro entorno, sea trabajo, amistad o familia, es vital para lograr una vida plena en la que nos sintamos realizadas. Porque atender nuestras necesidades es sinónimo de comprendernos a nosotras mismas, valorarnos y orientarnos a un equilibrio entre lo que somos, lo que necesitamos y lo que nos demandan los demás.

Todo está en nuestra mente y todo comienza en los sentidos, en los sentimientos. No es lo mismo exigir a que nos exijan. No es lo mismo pedir tú, que lo hagan los demás. No es lo mismo pedir con educación que hacerlo con imposición.

Si queremos concretar nuestros deseos, lo primero que tenemos que asumir es que debemos gestionar nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestras necesidades, de acuerdo a nuestras posibilidades y las posibilidades de los demás.

Todos somos distintos. Todos somos diferentes. Pero no siempre somos capaces de verlo o de reconocerlo. La clave de ese (auto)reconocimiento está en conectar contigo misma, con tu fuerza interior.

¿Cómo puede hacer frente a esa ansiedad que te domina?

Prueba a ejercitarte en esos momentos. No luches contra sí. Déjate fluir y sentir. Céntrate en tu cuerpo: siente como los pies se enraízan a la Tierra. ¡Visualízalo! Respira. Hazlo suavemente. Inspiro – Expiro – Inspiro – Expiro. Siente como pesas, como la gravedad tira de ti, de tu cintura, de tus caderas, de tus pies…

Acepta todo lo que estás sintiendo. No te resistas. Ábrete a la atención de lo que sucede dentro de ti. Asume lo que sientes, sea agradable o sea molesto. Incorpora tus emociones sintiéndote, ocupando tu lugar, el lugar que te mereces. Y entrega, a esa Tierra en la que te has enraizado, todas esas resistencias que piensas que la vida te trae pero que las generas tú.

Para evitar situaciones complejas o desagradables en el trabajo, situaciones de ansiedad, angustia y desesperación, aumenta la alegría en tu día a día. Ten muy presente ese refrán que dice que “no se ofende el que no quiere”. Si la situación te supera, respira y coge distancia para ver desde otra perspectiva, sentir la objetividad de la circunstancia que te abruma.

A todo esto, nos ayuda sonreír, tener alegría, contactar con una misma, ser agradecida a pesar de los momentos complejos (que son unos grandes maestros aunque nos suponga un esfuerzo extra reconocerlo) porque la alegría no solo se profesa por dentro sino que tiene un reflejo externo.

Invítate a hacer cosas que te gustan. En caso de no gustarte, buscar alternativas que las acompañen para mejorar: cambiar de postura, de lugar, añade música, una flor o una bebida que signifique algo especial para ti. El tiempo que sientes, que vives o que gastas en lamentaciones nada tiene que ver contigo y no vuelve para ser recuperado.

Hace unas semanas, reflexionaba sobre tres acciones para evitar caer en la trampa de la perfección. Esa gran inhibidora de nuestra creatividad, de nuestra objetividad, que nos impide respirar con calma, llenar de aire nuestros pulmones y solucionar problemas sin limitar opciones.

Tres acciones que te ayudarán a alejar el estrés del trabajo

Tanto la perfección como la ansiedad generan desasosiego, angustia, ansia, inquietud y preocupación, dejándonos sin aire. Estas tres acciones harán que puedas disfrutar con constancia y realismo de tu presente, de tu trabajo, de tus circunstancias.
1. Analiza el precio del perfeccionismo. No reconocerás nada de lo dicho anteriormente, a menos que veas lo mucho que tu comportamiento perfeccionista afecta a:
  • Tu familia, tu matrimonio y otras relaciones importantes para ti,
  • Tu salud y tu estabilidad emocional (gritar sin razón o de forma exagerada, quejarte por todo, nada te vale..),
  • Tu bienestar físico, mental y espiritual.

Tienes que revisar a menudo estos ámbitos de tu vida. Solo cuando eres consciente del precio que estás pagando podrás decidir si quieres cambiar o no, mejorar o no, crecer o no.

2. Escucha a tu cuerpo. El perfeccionismo duele en el cuerpo, en la mente, en el alma. Seguramente llevas mucho tiempo ignorándolos como hice yo y ya es momento de que empieces a prestar atención. Tu cuerpo sabe y es tu cuerpo quien te dirá cuándo estás siendo demasiado dura contigo misma y con él. Descubrí todo ello de la mano del yoga y meditación Tibetano. Otros lo descubren de la mano del pilates, del running, de la mano de un entrenador personal. Cada persona escogéis lo que mejor se adapte a vuestros gustos.

A mí me dolió reconocerme rígida, con muchos dolores cervicales, ya no era capaz de saltar a la comba con los niños, y correr dos pasos me hacía sentir una vieja sin aire. Mi cuerpo era puro cartón. ¡¡Y con el yoga he tenido agujetas!! No te fíes si te dicen que el yoga es light. Te juro que te tira hasta el músculo que menos imaginas en el lugar más insospechado. El yoga no solo me dio más flexibilidad sino que gané claridad mental. El yoga es meditación en movimiento. La claridad mental trajo un nuevo ciclo de vida, una nueva visión, el sentirme fluir, el ver con otra actitud… Y todo ello me trajo un reset profesional y cambio en mi proyecto laboral. Creo que ya es evidente, ¿verdad?

El estrés se cobra su parte y tu cuerpo te lo dirá si lo escuchamos de verdad. No sólo el cansancio y el agotamiento físico anormal son evitables.

3. Encuentra tus botones de reinicio. ¡¡¡Resetéate!!! Busca tu lugar, ese lugar en donde reduces la velocidad y vuelves a conectar con lo que más te importa a ti. Yo adoro caminar por el bosque o ir a la playa y sentir el agua del mar. Sea lo que sea que a ti te guste, asegúrate de que lo encuentras y lo utilizas, sobre todo en combinación con otras formas de descanso y cuidados propios.

Si te reseteas, te recargas y estás lista, no sólo para tus objetivos futuros, sino también para tus relaciones y compromisos presentes. Estas tres ACCIONES te mantendrán completamente conectada contigo y con tus momentos, te dan aire para sanear tu energía y te permiten vivir y trabajar con excelencia.

Leer en Enfemenino aquí.

Trabajar desde casa y sentirte bien contigo misma.

En mi nuevo artículo para enfemenino te hablo sobre Los mejores tips para trabajar desde casa y sentirte bien contigo misma.

Trabajar desde casa puede pasar de ser una acción bastante agradable y relajada a una monótona rutina que nos agobie y no nos permita desconectar nunca ni separar nuestra vida laboral y personal. Por eso, hoy hemos querido hablar con una experta que nos da las claves para lograr ese bienestar que en ocasiones nos parece tan complicado. ¡Toma buena nota de sus consejos!

Aprender a defender nuestro espacio es una de las claves para nuestro bienestar, y más si trabajamos desde casa. La manipulación suele venir de forma sutil del entorno más cercano y pasar inadvertida y, a veces, resulta difícil darse cuenta: que si tienes tiempo para dormir más, para hacer recados a la familia, para ir a comprar, etc… Si te sientes culpable por decir no, estás incómoda contigo misma y eso hace que renuncies a tu organización, a tu horario laboral, a tus valores, y objetivos para satisfacer a otros en un horario destinado al trabajo, es el momento de que cambies esta perspectiva.

Claves para defender tu espacio y lograr mayor bienestar y rendimiento

  • No esperes a desesperarte y asume que tu autonomía emocional y mental solo la puedes hacer tú, por ti misma.
  • Evita la separación entre lo que te dice la mente y lo que te dice tu cuerpo.
  • Aprender a decir no. Primero es tu bienestar, tus decisiones y luego la petición de los demás.
  • ¡Acéptate tal y como eres! Expresar tus pensamientos y sentimientos de forma libre es liberador.
  • Asume que no puedes complacer a todos y que buscar la aprobación es ir a contracorriente de tu voluntad y tus deseos.
  • Deja de buscar el consejo de otros en asuntos que solo dependen de ti. Trabajar desde casa requiere de mucha constancia y fuerza de voluntad.
  • No eres enemiga de nadie por no estar disponible en tus horas dedicadas a trabajar.
  • En caso de tener a gente a tu alrededor en tus horas laborales (pareja, hijos, padres…) intenta destinar un par de días a la semana a trabajar fuera: puedes optar por un espacio coworking (lo que supone un coste) o la sala de ordenadores de la biblio (que es gratis).
  • No olvides tu salud mental, tu tiempo de “recreo” para oxigenar la mente. Si no quieres salir de casa, haz estiramientos unos minutos y dedica otro ratito a tumbarte con las piernas en alto. También puedes dedicar una canción cañera a bailar sin vergüenza, con buenos saltos y movimientos enérgicos.

Sobre todo, ¡no dependas de los demás! Asume que eres responsable de tus decisiones y has decidido trabajar desde casa. Para ello, te puede ayudar:

  • Hacer un listado de situaciones y tareas que puedes hacer tú o que dependes de colaboración.
  • Analizar que cambios pospones por miedo.
  • Esforzarte en decir lo que necesitas en ese momento, de modo claro y sincero.

Aunque te sientas diferente, juzgada de un modo negativo, no dejes de ser como eres y seguir adelante con tu decisión, con tu trabajo, con tus objetivos. Revisa la importancia de lo que puedes y no puedes cambiar para planificarte, para ser tú misma, para trabajar con ánimo, sin sentirte obligada a hacer lo que no quieres, a quien no sientes.

Y trabajes o no desde casa, ya sabes que con la llegada de esta época del año, la depresión postvacacional suele estar muy presente en nuestras vidas.

Leer artículo en enfemenino.

Tu autoevaluación de modo efectiva.

Bernabé Tierno, en su libro “Conseguir el éxito” explica que es útil conocer que la autoevalución es uno de los hábitos que hay que adquirir para lograr la eficacia en los que nos proponemos. Comprendedlo, porque, sino lo hacemos así, nos será imposible establecer nuestras metas, trazar nuestros planes; es imprescindible actuar para aprender a conocernos y ayudarnos, pero la sola acción no es suficiente, ya que si no es controlada y revisada puede resultar desvirtuada, sin efectos positivos para nosotros.
Septiembre es un buen mes para producir cambios. Venimos del sol, del verano, de las vacaciones, de actitudes optimistas. Sensaciones que debemos mantener en el tiempo.
 
La autoevaluación es el examen que nos hacemos de nosotros mismos, de una forma objetiva, para detectar los progresos y las deficiencias en el desarrollo de nuestra efectividad personal, con el fin de, sirviéndonos de lo detectado, reforzar unas conductas y modificar y suprimir otras.
 
Para que la autoevaluación sea efectuada de modo correcto, la tienes que dividir en fases:
 
1. Es necesario que comprendas y valores tu pasado para poder establecer el plan de trabajo que te lleve al futuro.
2. Establece un diagnóstico de tu realidad actual. Por medio del paso anterior has llegado al conocimiento de lo que necesitas para modificar lo que te impide tu transformación personal.
3. Fija tu objetivo, que es el que va a constituir tu éxito al alcanzarlo. El éxito debe ser absolutamente personal, le has de dar forma con los moldes que encuentres en tu interior, y no siguiendo las pautas que te marcan externamente los medios publicitarios o el ambiente que hace coincidir el éxito con los logros materiales, exclusivamente.
4. De acuerdo con el objetivo proyectado, elabora una estrategia y fíjate un tiempo para alcanzarlo, teniendo en cuenta el punto 2, es decir, reconociendo de forma totalmente objetiva, sin supervalorar ni infravalorar, los recursos de que dispones en el momento presente. También debes fijar tus tiempos en el calendario y han de constituir un compromiso inaplazable en los que tú misma te vas a someter a tu autoevaluación.
5. Establece unos criterios de evaluación que han de ser personales y totalmente coherentes con el objetivo-proyecto, con el plan trazado, con las energías disponibles y con el tiempo fijado para alcanzarlo.
6. Comienza la autoevaluación propiamente dicha, que necesita de las fases anteriores y las posteriores para ser efectiva. Examina tu conducta y, en función de lo que detectes, establece el punto de tus progresos o tus deficiencias.
7. Reelabora el plan, en función de la nota que te has otorgado. Los reajustes los tienes que hacer sin miedo, teniendo en cuenta que la vida fluye y las circunstancias cambian.
Eres tú misma la que las haces cambiar al producir cambios en tu conducta. Así, aunque tu objetivo permanezca, quizá sea necesario modificar la estrategia para lograrlo.
Este hábito no es un proceso difícil pero sí requiere de un esfuerzo constante, como todo lo que es valioso en esta vida. ❤

Deja de gestionar el tiempo y gestiona tu energía.

Si asumes que el tiempo es ingestionable porque no tenemos control sobre él y gestionas tu energía, es decir, te autogestionas, lograrás:

1. Autonomía.

Imprescindible para generar cambio. Tienes que reconocer, sí o sí, que eres la única persona que puede cambiar. Nadie puede hacerlo por ti.

2. Autodeterminación.

Lo decides y punto. Con todas las consecuencias, con todo el dolor de corazón, dejando atrás personas, hábitos, palabras, costumbres.

3. Autoestima en su sitio.

Esto cuesta lo suyo, eh! Saca la fuerza al visualizarte en mi tiempos buenos y a base de mirarte al espejo, una y otra vez, día a día, tooooodos los días.

4. Seguridad en ti misma.

Otra de las cosas que cuesta horrores empezar, pero hay que hacerlo. Paso a paso, pequeños pasos, pequeños pensamientos, acciones pequeñas con premios pequeños… y no por ser pequeños son menos efectivos. Es que son pasos constantes, a diario!!!

¡¡¡Ahí está el truco que nadie nos vende!!!

Si quiero algo y lo quiero YA, posiblemente no lo voy a conseguir porque no es para ya, y porque mañana se me habrán quitado las ganas y querré otra cosa, y pasado volveré a querer la de antes de ayer.

¡¡¡ERROR!!

El TRUCO está en dar pasos pequeños, que hasta te parecerán ridículos. Pero no dejes de darlos!!! Avanza!!! Lentamente!! Sin dolor!!! Esos pasos son los que cultivarán tus deseos, harán que no te rindas, que no los olvides, que no abandones, permanecerás atenta a los cambios y establecerás una nueva ruta que te lleve a tu ÉXITO!!! A tu ÉXITO CONTINUO y no a un éxito efímero o de un par de días.

Los formadores de alto impacto es lo que utilizan: pagas una millonada por dos días intensivos pero, ¿qué sucede cuando vuelves a casa y pasan los dos días siguientes? Has vuelto a la rutina y el bajón es tremendo. ¡¿Cómo puede ser posible que me sienta así con lo que he pagado!? Dios mío!!! He invertido todo el dinero ahorrado de mi familia para esto!!! ¿Y luego qué?. Estos son los trucos de marketing emocional que tampoco nadie nos cuenta. ¿Cómo lograr mantener ese subidón en el tiempo?

 

5. Planificación de prioridades.

Cómo sincronizarnos como mujeres, teniendo en cuenta nuestra naturaleza interna y externa, nuestros ritmos vitales, determinantes para alcanzar nuestros objetivos.

6. Educación financiera.

Nada tiene que ver con lo que te enseñan en la universidad ni en los másteres. En el fondo del alma tenemos que reconocer que no tenemos una buena relación con el dinero y lo maravilloso es aprender la relación que hay entre la educación financiera, las finanzas personales y el dinero en sí mismo.

Seamos sinceras. “Aunque te pueda parecer una postura algo materialista, es inútil negar la importancia que el dinero tiene en nuestra sociedad, tanto en el plano empresarial como familiar. Y adoptar hábitos y comportamientos financieros adecuados  tiene consecuencias directas en la cuenta corriente, pero también condiciona las oportunidades de futuro, afecta a la autoestima e incluso a las relaciones personales. Las malas decisiones financieras por tu parte pueden tener un impacto negativo en tu vida durante muchos años.  Es jodido reconocerlo pero es una realidad evidente y lógica.” (Palabras de mi educadora financiera).

 

Pero sobre todo…

7. Logré FORTALEZA EMOCIONAL PARA TRANSMITÍRTELO TODO sin trampa ni cartón, desde el corazón, desde la experiencia porque aunque la teoría es importante, sin las vivencias de nada vale.

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