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Por qué tenemos que aprender toda la vida

Que nos digan que es necesario estar aprendiendo toda la vida, se ve como una moda inventada para vender más cursos pero nada más lejos de la realidad.  La UNESCO dice todo lo contrario, tanto que ha creado un Instituto propio para desarrollar sus programas y sus políticas a favor de una  educación continua en las distintas etapas de nuestra vida.

 

Porque el aprendizaje continuo contribuye a que logremos un mundo más próspero e inclusivo, alcanzando nuestros objetivos vitales que, con posterioridad, volcamos a la sociedad y al mundo en general.

 

Los beneficios de aprender a lo largo de la toda nuestra vida y no pasar por ella sin más son, entre otros:

1.-Nos transformándonos como personas, pasando a transformar nuestros puestos de trabajo y nuestro entorno.

2.- Aprender nos ayuda a encontrar nuevas respuestas a las nuevas necesidades de la vida y del desarrollo personal, familiar, laboral y social.

3.- Un aprendizaje continuo te ayuda a generar enfoque, claridad y capacidad de solventar los inconvenientes diarios que se te presenten como persona y como profesional.

4.- Aprender te ayuda a abrir los ojos y a descubrir la importancia de la felicidad y de mantenerse motivados para obtener resultados reales mucho antes.

5.- Aprender a diario hace que saquemos a la luz lo mejor de nosotros mismos, convirtiéndonos en personas comprometidas, implicadas, resolutivas con nosotros mismos y con los demás.

 

Por todo esto y más, merece la pena no dejar de aprender, ¿verdad? ¿Qué puntos añadirías tú?

 

A la basura la lista de propósitos

Welcome #septiembre 
Y vuelta con la dichosa lista de propósitos… ¡¡¡#horror!!! 🤤
🔸️¿Cómo puede ser posible que cada #vueltaalcole y cada #navidad tengamos que (re)plantearnos una lista de nuevos propósitos?  Ojo! Que hablo de propósitos y no tareas, que es distinto.
🔸️¿No crees que eso significa que no los escogemos bien? Porque sino, no tendría lógica tener que repetir la historia, dos veces al año, todos los años, no crees?
🔸️DECIDETE YA! Decide, con sentido y consciencia, tu PLAN DE VIDA REAL. Que son los propósitos, sino? Son las fases que lo componen.


🔸️ Para ello:
~ Tómate tu tiempo. Pero con fecha de inicio y fin.
~ Sé realista. Si quieres ahorrar, marca una cantidad pequeña y empieza con una hucha cerrada (para no tentar). ~ Acepta tus limitaciones. ¿Hacer running porque todo el mundo lo hace? Yo no puedo hacer nada de “impacto” así que busco alternativas.
~ Sé coherente. ¿Quieres la vida del vecino, todo lo que sale en la tele o quieres tu vida?


🔹️Y LO MÁS IMPORTANTE! LO QUE hace que tus propósitos se MANTENGAN EN EL TIEMPO:


~ Haz un seguimiento. Tienes que poner fecha que te permita cumplir lo que quieres hacer y revisa cada mes, o 15 días, según el propósito.

Cuéntame de tu lista…

La productividad como un estilo de vida

¿Sabías que la productividad es un estilo de vida?

 

De qué te sirven todos los métodos de gestión inimaginables si luego, tus comidas son “lo primero que pille es lo primero que como” y tú despertar es apagando el despertador 10 veces porque sales de la cama al límite y corriendo.

 

Tus emociones llevadas al límite son las que te generan desánimo, ansiedad y falta de recursos para solucionar problemas. Son tus hábitos personales, los del día a día, esos gestos que te resultan “tontos” los que favorecen tu rendimiento y tú bienestar.

 

¿Te has parado a pensar en ello?

 

Las listas de tareas son consecuencia de los malos hábitos y los malos hábitos nos llevan a tener listas de tareas interminables y obsoletas. Sí. Lo sé. Y entonces, ¿qué? Queremos una receta.

 

La productividad es algo personal, un modo de entender nuestra vida y la forma de producir. Si tus hábitos son descuidados y tu vida se basa en la improvisación, ¿cómo puede ser posible que luego, en tu puesto de trabajo, lleves un ritmo coherente contigo mismo?

 

Vale. Sí. No era lo que querías leer.

 

Tenemos que ser conscientes de:

  • La fuerza de voluntad se va porque pedimos imposibles o metas que no queremos realmente.
  • La motivación se logra con metas realistas y sinceras, acorde a lo que queremos de verdad.
  • Cambiar implica dar pasos pequeños, fraccionar hábitos, para que se mantengan en el tiempo.

Entonces:

1.- PLANIFICA a diario, pero teniendo en cuenta el año completo. ¡Y escribeLO! Al escribirlo lo puedes ver. Yo tengo una corchera con lo más “gordo” y luego, cada acción fraccionada que me llevará a ese objetivo final. Una de las cosas “gordas” que más deseo es mi MOTO DUCATTI DIAVEL.

 

2.- FRAGMENTA lo que tengas que hacer. No es lo mismo desarrollar un programa formativo de golpe que hacerlo unidad a unidad. Seguimos con el ejemplo de la moto:

Quiero una moto Ducatti que no podré conducir si no me saco los permisos de conducir A2 y A. Acciones detalladas: Sacar el A2 este verano. Esperar los dos años reglamentarios y sacar el A. Al tercer año, la Ducatti es mía. Y mientras, un sobre con euros extra todos los meses para que, al final de los tres años, tenga los más de 20.000 euros que cuesta la moto de mis sueños.

Si la quiero YA, AHORA MISMO, va a ser IMPOSIBLE… Si soy realista conmigo misma puedo conseguirla por mucho que me lo niegue mi entorno. ¿Me explico?

 

3.- DESCUBRE que momento del día se presta más para ponerte según lo qué. Yo odio levantarme y ponerme directa con los correos. A primera hora estoy fresca así que prefiero escribir o desarrollar contenidos.

 

4.- SÉ REALISTA. Ya está bien de soñar con la publicidad que nos venden o con los deseos de otros. Si no eres realista contigo no valdrá nada de lo que hagas por que no serás capaz de llevar nada a cabo, o si lo llevas, no será todo lo bien que podrías hacerlo.

 

5.- Adiós INTERRUPCIONES. Al estar todo planificado acorde a tu trabajo (planificar no significa que sea inamovible… hay que dejar espacio a los imprevistos que la vida y el día a día nos regala) sabrás en qué momento puedes parar.

 

6.- CUIDATE. Sé que está de moda la salud, pero no es cuestión de modas sino de nuestro bien mental, físico y emocional. Si te duele algo, te duele a ti. Si no rindes por falta de descanso, no rindes tú. Busca algo que te mole hacer y no lo hagas dos días a la semana de golpe y porrazo sino todos los días 20 o 30 minutos. ¡¡¡Sí que los tienes!!!

Te pongo un ejemplo personal. Odio el gimnasio y no puedo hacer nada de impacto (nada de running, de zumba… NADA DE LO QUE MOLA … lee esto último en tono alto y enfadado) pero tengo que hacerlo, ahora sí ya por recomendación médica.

Hace un par de meses decidí analizar mi día a día, con detalle, con puntos y comas y descubrí que, justo antes de recoger a los niños a las 14:20 del mediodía, tenía como una hora que dedicaba a cosas varias según el día: leer más correos, revisar las redes, ir antes por casa a correr para poner la comida, tomar un café con alguien hacer alguna llamada.. .es decir, IMPROVISABA. Eso, ni es productivo ni es nada. Así que, de 13 a 14 horas, TODOS LOS DÍAS DE LA SEMANA, ME VOY AL GIMNASIO.

Y digo todos los días porque, por un motivo u otro, alguno fallo lo que hace que asista, como mínimo, 3-4 días.

Ya han pasado 3 semanas desde que comencé y, en serio, es flipante como me siento. Además, no es un ejercicio exagerado que me rompe sino todo lo contrario, es un ejercicio constante lo que hace que las tardes sean mucho más frescas y productivas porque no voy arrastrada.

Sobra decir lo guay que está mi mente que tiene 30 minutos al día de desconexión y de escuchar música alegre. 30 minutos sin escuchar hablar a nadie! 30 minutos para mi sola!

¿Qué prefieres? 30-40 minutos, 4 días a la semana o una hora, dos días a la semana… La verdad es que los hábitos se hacen paso a paso, por eso, quedarme con dos días sólo, como que no lograba yo ser constante en ninguna actividad propuesta.

Ahora sí. ¡Y si no voy, lo echo de menos! Además, no solo son solo es el ejercicio. Es todo el proceso. Te lo cuento: Salir de hacer ejercicio. Darte una ducha tibia para oxigenarte. Disfrutar de la sauna mientras me echo la crema corporal. Vestirse y… ¡Voilá!

 

Te invito a que analices de modo detallado, hasta el último minuto, dos o tres días completos de tu semana y descubrirás, aunque no quieras reconocerlo, en dónde pierdes el tiempo y de donde puedes sacar para invertir en ti, en tu salud, en tu bienestar.

Si no lo haces tú, ¡NADIE LO HARÁ!

 

 

 

Lo que me enseñó el perfeccionismo: Autogestión.

El perfeccionismo es algo de lo que se tiende a presumir desde tiempos remotos. La mayoría de formaciones, universidades, másteres y cursos varios nos anima a competir, a ser perfectos, a orientar nuestro futuro a la perfección, al éxito, cueste lo que cueste, pises a quien pises, tengas que pagar el precio que tengas que pagar.

Y, ojo!, que te gusten las cosas muy bien hechas es importante pero esa actitud tiene su lado oscuro cuando se sobrepasa: el perfeccionismo. Si no tienes cuidado con lo que quieres hacer perfecto, te volverás loca hasta que salga como tú quieres que sea. Y normalmente está muy bien hecho pero tú no lo ves… y sigues dándole vueltas, y probando, y quejándote de que así no vale aún…

Lo sé porque me estoy describiendo a mí misma. 🙂

Me gusta definirme como una perfeccionista en rehabilitación (y aún me cuesta reconocerlo). Hasta hace poco llevaba el perfeccionismo de la mano porque parece que he nacido programada para pensar solo hacia el futuro, siempre pensando a tres años vista, o a seis si hace falta!. Y eso ha hecho que mi insatisfacción esté en el presente. He vivido engañada pensando que la perfección es la única que me podía impulsar a construir un futuro mejor para mi, para mi familia, para mis hijos. Pero es mentira. Lo que me impulsa no es el perfeccionismo sino la realidad, los tiempos de cambio, el conocimiento, la experiencia y las ganas de disfrutar cpn consciencia y sentido común (ese que tanto obviamos en la actualidad).

El perfeccionismo es una trampa.

El perfeccionismo es el cuento de nunca acabar. Ahora. Sí. Ahora no. Ahora sí. Ahora no. Nunca es suficiente. Nada de lo que hago está del todo bien. Mantener el perfeccionismo bajo control impide que estemos completamente presente para las personas que más nos importan. Echamos de menos la alegría del momento, vivimos constantemente anticipando lo que viene, supuestamente. Es una forma peligrosa de adivinar el futuro.

Sentimos que debemos justificarnos a cada paso, ante la familia, ante nuestros amigos y ante nosotras mismas. Nos da ansiedad solo pensar que tenemos que alcanzar metas. Estamos tan ensimismadas sobre lo que está fuera de nosotros, sobre lo que otros tienen mejor que nosotras, sobre lo que otros hacen mejor que nosotras que no podemos saborear lo que somos, lo que tenemos ahora.

Las vidas y negocios de éxito** de otros no son para copiar sino todo lo contrario. Analizar los pasos que siguieron para adaptarlos a nosotras, a nuestras necesidades, a nuestros deseos, a nuestros proyectos, a nuestros estilos de vida.

** La “mayoría” de la gente envía el yate de Instagram, los bailes de Hip Hop, la mansión de X… por poner un ejemplo. Para ellos, eso es SU éxito. Para mi, no. Me gusta verlo pero no aspiro a ello. Realmente yo quiero (1) una casa pero en la montaña, con piscina sí pero no es mi prioridad. Mi prioridad es que tenga muchos árboles para trepar, para abrazar, para saborear, un lavadero de antaño (en Galicia era el punto de unión de las mujeres para lavar la ropa y reunirse a contar, compartir y aconsejar) para hacer círculos de mujeres, un porche a los pies de mi dormitorio, un churrasquero para disfrutar con los amigos, una zona rocosa en la que poder hacer hogueras en los cambios de luna… (2) Mi moto Ducati Diavel porque amo la libertad y la sensación de las dos ruedas. (3) Mi personal shopper, ¡¡¡aunque esto lo cumplo este jueves!!!, de la mano de Belén Cigarrán, una empresaria de los pies a la cabeza, una mujer con dos ovarios y una visión de futuro de las de verdad… Este es un pequeño resumen de lo que es para mi ÉXITO PROFESIONAL que me permite cumplir y comprar mis deseos personales.

Querer ser perfectas nos puede costar a nosotras mismas, a nuestra familia, a nuestros proyectos profesionales.. en definitiva, a nuestro éxito.

El trabajo nos enseña como obtener beneficios, nos enseña organización horaria, nos enseña a comunicarnos, a mostrar nuestras habilidades, nos enseña responsabilidad. Sin embargo, todo ello acompañado de perfeccionismo hace que muchas cosas se vuelvan imposibles de cumplir, que la vida se vuelva frenética, que olvidemos las señales de nuestro cuerpo, de nuestra mente, de nuestro espíritu con el único fin de demostrar que somos los mejores, cueste lo que nos cueste: noches sin dormir, ansiedad, mal humor con todo el que se arrime, inestabilidad emocional, si estamos en casa pensamos en el trabajo, si estamos en el trabajo pensamos en casa, problemas de comunicación con la pareja (empleados, jefes, hijos, amigos)….

Todas las que hemos sufrido los latigazos del perfeccionismo hemos sentido como quebraban nuestra salud, nuestras relaciones y nuestra vida en general. Y si no nos damos cuenta a tiempo, saboteamos también nuestro trabajo. ¿Te compensa el precio a pagar por ser perfecta?

Tres acciones para evitar caer en la trampa de la perfección.

Desde una visión lógica te cuento tres acciones que te permitan evitar la trampa del perfeccionismo y puedas disfrutar con constancia y realismo de tu presente.

1.- Analiza el precio del perfeccionismo. No reconocerás nada de lo dicho anteriormente, a menos que veas lo mucho que tu comportamiento perfeccionista afecta a:

  • Tu familia, tu matrimonio y otras relaciones importantes para ti,
  • Tu salud y tu estabilidad emocional (gritar sin razón o de forma exagerada, quejarte por todo, nada te vale..),
  • Tu bienestar físico, mental y espiritual.

Tienes que revisar a menudo estos ámbitos de tu vida. Sólo cuando eres conscientes del precio que estás pagando podrás decidir si quieres cambiar o no, mejorar o no, crecer o no.

2.- Escucha a tu cuerpo. El perfeccionismo duele en el cuerpo, en la mente, en el alma. Seguramente llevas mucho tiempo ignorándolos como hice yo y ya es momento de que empieces a prestar atención. Tu cuerpo sabe y es tu cuerpo quien te dirá cuando estás siendo demasiado dura contigo misma y con él.**

** Descubrí todo ello de la mano del Yoga y Meditación Tibetano. Otros lo descubren de la mano del pilates, del running, de la mano de un entrenador personal. Cada persona escogéis lo que mejor se adapte a vuestros gustos. A mi me dolió reconocerme rígida, con muchos dolores cervicales, ya no era capaz de saltar a la comba con los niños, y correr dos pasos me hacía sentir una vieja sin aire. Mi cuerpo era puro cartón. Y con el Yoga he tenido agujetas!! No te fíes si te dicen que el yoga es light. Te juro que te tira hasta el músculo que menos imaginas en el lugar más insospechado. El yoga no solo me dio más flexibilidad sino que gané claridad mental. El yoga es meditación en movimiento. La claridad mental trajo un nuevo ciclo de vida, una nueva visión, el sentirme fluir, el ver con otra actitud… y todo ello me trajo un reset profesional y cambio en mi proyecto laboral. Creo que ya es evidente, verdad?

El estrés se cobra su parte y tu cuerpo te lo dirá si lo escuchamos de verdad. No sólo el cansancio y el agotamiento físico anormal son evitables.

3.- Encuentra tus botones de reinicio. ¡¡¡Reseteate!!! Busca tu lugar, ese lugar en donde reduces la velocidad y vuelves a conectar con lo que más te importa a ti.

Yo adoro caminar por el bosque o ir a la playa y sentir el agua del mar. Sea lo que sea que a ti te guste, asegúrate de que lo encuentras y lo utilizas, sobre todo en combinación con otras formas de descanso y cuidados propios.

Si te reseteas, te recargadas y estás lista, no sólo para tus objetivos futuros, sino también para tus relaciones y compromisos presentes.

Estas tres ACCIONES te mantendrán completamente conectadas contigo y con tus momentos.. esos momentos que sanean tu energía y te permiten vivir y trabajar con excelencia.

Autogestión y Sabiduría Femenina

Mis #EspíritusValientes,

Disfrutad de los momentos especiales para dar paso a vuestro nuevo ciclo de vida, a vuestras nuevas circunstancias, a todo lo bueno que os negais para ser “correctas” y “socialmente aceptadas”. Alguien, hace poco, me dijo que mientras el miedo siguiese ahí, sería incapaz de retomar lo que algún día fui: chamana, mujer sanadora, bruja intuitiva y llena de misterio interior. En ese momento “cerré los oídos”enfadada pero abri los ojos mientras pensaba ” y tú como carajo sabes q cerré las puertas a lo que más amaba”. Me oculté bajo el rol de solucionadora de problemas, haciendo mías las batallas ajenas.

Atrás quedaron años de intensa negación, de dura desconexión. Desde hace un tiempo no muy lejano he retomado lo que amo a través del trabajo interior: recuperar conexiones, intenciones, seguridades e intuición. Ser una mujer real y consciente en esta vida de cambio y adaptación constante. Y lo hago por mi.

Y lo hago para darte todo lo mejor, lo que nos hemos negado, por miedo, por desconocimiento, por falta de conexión: porque la AUTOGESTIÓN empieza por una misma, por reconocer abiertamente lo que #YoSoy. Reconocer nuestra labor, nuestras #habilidades #directivas en tiempos de #cambio y #renovacion profesional.

** Te mereces mejorar sin obviar tu ritmo, tu naturaleza.

** Te mereces mejorar sin arruinarte por el camino.

** Te mereces un equipo de apoyo, delegar sin miedo y saber cómo.

** Te mereces actuar sin (pre)juicios, valorando toda tu capacidad y sabiduría innata.

No debe pasar un solo día de tu vida en que no sientas que mejoras, que avanzas.

Esta actitud y trabajo interno es lo que vas a aplicar a nivel profesional y es lo que te va a permitir autogestionar un negocio de éxito, tener un estilo de vida propio, vivir acorde a lo que tú quieres, decidir por ti misma sin sentir que pierdes valor por ello.

Y todo ello se logra teniendo una base, aplicándola de forma gradual, ordenada, aplicándoTe e implicándoTe en todas las fases del proceso (identificar, descartar, organizar, accionar, mantener), lo que desemboca, sí o sí, en un incremento global de tu éxito.

⛤ Estoy #HappyFelizDeLaVida de que estés aquí. Conmigo. Contigo. ⛤

Os quiero infinito!!!

5 Claves para retener el talento en las empresas y corporaciones.

Es una realidad: el mercado se ha vuelto tan exigente que hemos tenido que reciclarnos y llevar a cabo un gran cambio en las competencias profesionales para lograr así mantener y retener el talento en las empresas.

Ahora tenemos la oportunidad de reciclarnos de un modo eficaz y efectivo… porque lo sabemos. Ahora tenemos la oportunidad de desarrollar competencias profesionales que incluyan actitudes y valores que son tan necesarios para el desarrollo laboral y bienestar personal lo que se convierte una ventaja para que nuestras organizaciones y empresas mantengan y retengan el talento que tanto ansían y que tan necesario es para salir de estar crisis que nos azota, no solo a nivel económico sino también a nivel educativo, emocional y espiritual.

La claves están en manos de dichas empresas y corporaciones, somos nosotros, empresarios y emprendedores, los que tenemos que abrir nuevas posibilidades:

1.- Movilidad geográfica voluntaria: abrir nuevas posibilidades para facilitar el equilibrio personal y profesional.

2.- Mejorar la empleabilidad: respeto por el empleado sin estudios, apostando por la formación continua.

3.- Ser más flexibles: adaptarse a los nuevos tiempos tanto en teletrabajo como en negociación colectiva.

4.- Apostar por la formación no convencional: la formación de antaño no da resultados por lo que tenemos que adaptarnos a los retos que nos plantea el futuro para impactar de modo directo en la productividad de nuestros trabajadores.

5.- Aportar por nuevas tecnologías: nuevos recursos que nos ayuden a desarrollar mejor nuestro trabajo y aplicar el máximo conocimiento lo que genera un aumento en el rendimiento profesional, generando bienestar personal que vuelve a la empresa.

Es primordial que las empresas se enfoquen en las habilidades de cada trabajador porque, precisamente, son esas habilidades las que nos distinguen en nuestro puesto de trabajo. Entre otras, las habilidades que nos ayudarán y que debemos potenciar son:

.- Tener Conciencia de uno mismo.

.- Capacidad de análisis y crítica.

.- Destreza para la organización y planificación.

.- Habilidad para comunicar.

.- Responsabilidad y compromiso.

.- Liderazgo y disposición para la toma de decisiones.

.- Orientación a la flexibilidad y al cambio.

.- Trabajar en equipo y cooperar para el logro de objetivos comunes.

.- Capacidad para desaprender y volver a aprender.

.-  Capacidad para trabajar bajo presión.

.- Pericia para resolver conflictos.

¿Alguna competencia más que quieras añadir?

Puede que no encontremos estudios de referencia que nos demuestren al 100 x 100 que estas competencias son la solución al futuro laboral pero sí es cierto que, si las cosas ya no funcionan como antes, si los tiempos han cambiado, si los trabajos se han convertido en auténticos puestos de gestionar proyectos, tenemos que crecer con esos cambios y desarrollar alternativas personales que se puedan adecuar o llevar a cualquier proyecto que nos pongan delante.

Te dejo aquí un interesante artículo de elEconomista: Retener el talento, el gran reto de las empresas en el futuro. Puedes leerlo aquí.

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