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Sentirte perdido e invisible ya no es una opción

Cuando decides empezar un proceso de coaching para captar potenciales clientes surge la necesidad de dedicarte un tiempo de confesión.

En la mayoría de las sesiones surge la palabra “comparación”. Constantemente nos comparamos con las personas que admiramos, con las personas que parece que hacen y logran todo con lo que tu sueñas. Y en esta era en la que todo es “libre”, parece que solo los demás saben como sacar partido a sus dones y virtudes y que, con files seguidores y “me gustas”, hay una verdadera contribución detrás. Pero tú, no logras lo mismo.

Te sientes mal, frustrado, incompetente y sin fuerzas para ver opciones. Se supone que lo tienes todo (trabajo, familia…) pero no sientes que lo merezcas o que las cosas vayan a cambiar para tú sentirte mejor contigo mismo.

Y sigues admirando a esas personas exitosas que, piensas, tienen más recursos y oportunidades que tú. Más dinero, más inversiones, mejores contactos y personas que se encargan de que su vida funcione, mejor que la tuya, claro! Hasta sus parejas son mejores, saben estar y no se entrometen en sus estados de ánimo.

Pero un día haces clic.

Te agota reunirte con esa gente. Y dejas de invertir tiempo y energía en compararte con ellos para buscar una salida consciente y coherente, un plan de acción que te ayude a salir de ese circulo que te consume.

Y un día te encuentras con una de las muchas personas que admira(ba)s y como te ve relajado, te cuenta como se siente él: tachán! Está hablando como si lo hicieses tú! Las mismas quejas, el mismo dolor, la misma insatisfacción.

Descubres como de tonto has sido por admirar a alguien que se siente como tú.

Por fin dejas de ponerte excusas y, definitivamente, te pones en marcha, dejando de lado las comparativas estúpidas con esa “supuesta” gente de éxito. Porque, la verdad, es que tenías miedo de hablar cuando, culturalmente, mostrar las emociones no es ético. Porque tenías miedo a que te juzgases por ser el único que se sentía así. Porque tus creencias erróneas sobre ti, sobre lo que te han hecho creer desde niño, te hacían dudar de tus capacidades y de tu valor como persona.

Pero todo eso no es verdad! La realidad es que lo tienes todo para crecer, para ganar nuevas perspectivas y para cambiar tu estilo de vida.

Tienes voluntad para buscar ayuda y comprometerte contigo mismo. Tienes miles de cosas nuevas por aprender y que con esfuerzo, constancia y perseverancia, trabajarás duro para lograr esa mejora interior que tanto anhelas y necesitas.

Tienes todo lo que necesitas: potencial, ganas y persona que te quieren.

No te enfoques en el tiempo, en el dinero o en lo que falte. Haz todo lo contrario! Pon el foco en todo lo que quieres alcanzar y empieza a buscar todas las posibilidades creativas que se te ponen por delante, ahora que estás dispuesto a verlas. Porque lo que más tenemos dentro y fuera de nosotros mismos son… ¡EXCUSAS! Excusas para decir y pensar que los demás pueden pero nosotros no.

Las excusas las genera el miedo al cambio, el miedo a lo nuevo. Son malas y destructivas y nos abocan a caer en lo más bajo, en la mediocridad de la comparación y de la no realización. Nos impiden ser y sentirnos libres.

Es cierto que todo camino nuevo no es fácil pero tampoco imposible de pasearlo. Puede que duela pero será un dolor satisfactorio si caminas dejando las excusas de lado y buscando soluciones creativas que hagan sentirte que no te limitan y que te transforman.

¿Recuerdas cuando probaste el primer coche de tu padre, que parecía un cohete cuando recién sacaste el carnet de conducir? A ti te parecía un cohete pero tu padre sufría cuando embragabas mal o la marcha rascaba. Pero había que “sufrir” para que aprendieses a escuchar el motor y lograses hacerlo bien. ¿Recuerdas el primer golpe que le diste a tu coche? ¿Cómo te sentiste? ¿Durante cuánto tiempo empezaste a mirar más y mejor a la hora de aparcar para no rallarlo y dejar de aparcar “de oído”?

Todo en esta vida requiere de un proceso, simplemente que, al crecer, nos volvemos grises, aburridos y nos puede la vergüenza o el orgullo. Los baches que nos avisan de que es hora de una mejora o transformación, llegan para espabilarnos y que pongamos foco, dedicación y determinación en lo que más nos gusta y en lo que nos hace únicos y significativos.

¿No crees que, como ser humano, te mereces vivir una vida plena? No importa que años tengas. Te mereces vivir como tú quieres realmente.

Mi ilusión es permitir que logres una transformación plena, que mejores tu toma de decisiones y que obtengas los resultados que buscas.

Y, ¿cuál es el secreto para ello?

Todos queremos saber los secretos del otro y las claves mágicas de cómo consiguen las cosas que nosotros también queremos pero tenemos que empezar a asumir que los secretos y las claves mágicas las han creado para llenar vacíos, estímulos inmediatos y de corta duración que solo proporcionan alivio pasajero.

La clave, el secreto es…

¡Estrategia y Orientación!

Pero esta clave no te dará miles de euros en dos días. Eso sería poco realista a pesar de ser lo que la mayoría busca. Ni tampoco implica dejarse la piel en el despacho o en el proyecto. Ser una persona de éxito, plena, no sucede por accidente.

La clave radica en la formación de uno mismo para enfocarse en las cosa importantes que te mueven como persona, dejando de cegarte por el brillo de diamante del éxito ajeno que, no siempre es diamante. A veces brilla mucho más el cristal que vale infinitamente menos que un diamante auténtico.

Así que, por favor, te invito a que dejes de sentirte perdido e invisible y a que escogas la opción de la mejora y de la transformación.

Si me necesitas, échame un silbido en el mail hola@yolandafortes.com

Abrazos!

Nunca aceptes un NO por respuesta. ¡JAMÁS!

Después de una charla con un alumno… ¡SIEMPRE HAY SOLUCIONES! Siempre! Costará horrores dar pasos, reconocer errores, llamar, pedir ayuda. Costará preguntar. Preguntar. Preguntar. Lo que quieras. Pero NUNCA DEBES DAR NADA POR HECHO! Nunca jamás! Porque cada persona, aún dentro del mismo departamento, sabe cosas diferentes.

Si no te convence la respuesta, vuelve. Vuelve a preguntar. Escribe dudas. Escribe miedos. Escribe eso que la intuición o el corazón te cuenta. Y pregunta. Pregunta. Pregunta.

¿Qué no te responden? Mírate al espejo y observa tus formas, tu tono, tu postura corporal. Cuando tenemos un problema, o varios, nuestra cara y nuestro cuerpo hablan por nosotros. Y vibramos ese malestar. Y la otra persona no tiene la culpa.

Así que cambia el ánimo un pelín para que la persona que tienes delante, entienda y empatice contigo. Y SONRÍE. Y da las GRACIAS… “Oye!, Que gracias por no poder ayudarme pero por decirme a quién debo llamar o que paso debo dar.”

Pregunta (te). Analiza. ¡Sé sincero al 100%!

¿Qué está ocurriendo?

¿A quién perjudica?

¿Por qué creo que me ocurre esto?

  • Ahora, ¿qué posibles soluciones tengo? Sobre papel todo vale así que no temas escribirlo TODO por muy loco o disparatado que te parezca.

¿Qué solución o alternativa tiene más probabilidades de solucionar el problema?

¿Puedo hacerlo solo o necesito de alguien más?

¿Qué riesgos puedo correr o qué tengo que invertir?

  • Ahora, planifico todos los pasos a dar, con día y hora establecida, y empiezo a dar un paso, otro paso…

Será ahí, en esos pasos, cuando descubrirás qué sirve, qué no y qué cambios debes seguir aplicando.

Pero JAMÁS ACEPTES UN NO POR RESPUESTA porque el no solo llegará cuando demos nuestro último suspiro.

#PROHIBIDORENDIRSE

Bienestar y consumo que mejoran tu cuenta bancaria

Sí. Has leído bien. Hay un bienestar mental y de consumo que mejora tus cuentas, siempre y cuando te propongas resolver lo que tienes entre manos y te concentres en hacer algo importante para ti.

Para empezar, estaría genial que conectaras en serio con lo que quieres. Sigue leyendo, por favor. Conectar para liberarte de todo ese condicionamiento del pasado, conectar con gente nueva que desea crecer, de conectar con gente que trabaja de un modo diferente, en lugares distintos. En definitiva, conectar con gente que tiene ganas de hacer y no que pasa sus días entre lamentos y quejas. Todo esto, es un buen paso, ¿no crees?

Seguramente ya has descubierto que el sistema no funciona. Tu sistema, tu forma de vivir, de consumir por lo que, para salir de ello, necesitas nuevas propuestas, nuevas ideas, nuevos caminos. Poner en marcha cambios y actitudes que se queden para el resto de tus días.

¿Es posible lo que digo? ¡Rotundamente, sí!

Y, ¿por qué es posible? Porque en la medida en que te quieres y te valoras, te comprometes contigo y mejora tu cuenta bancaria. La clave está en ese compromiso. Cuando te comprometes contigo misma, pero de verdad, siente de un modo diferente, exploras nuevas alternativas y conectas de un modo diferente con personas, con proyectos, con trabajos, con situaciones.

Al valorarte, al sentir quién eres de verdad, empiezas a ver las cosas con otros ojos y tu sensación de libertad económica adquiere matices nuevos.

Te lo explico con un ejemplo:

No llegas a fin de mes o acumulas cargos de tarjetas importantes, incluso préstamos. Y necesitas un sueldo superior. Estás pensando en buscar otro trabajo, aunque el que tienes te gusta. Pero necesitas más dinero. Necesitas más ingresos. Tu sueldo no te llega y no sales de una para meterte en otra. No puedes hacer extras y rezas para que no se estropee el coche, por segunda vez, este mes. Tu misión ahora mismo es ganar más. ES lo único con lo que sueñas. Ojalá te tocase la lotería.

La gente con la que estás se queja de lo mismo: que si la política, que si no hay ayudas, que si no es justo, que si ellos ganan más por hacer nada, que si tu vecino ya ha cambiado de coche por tercera vez y bla, bla, bla. ¡Y claro! No vas a quedarte encerrada en casa, otro verano más, por lo que vuelves a financiar las vacaciones a 12 meses… Y necesitas más sueldo.

¿De verdad te crees que la solución está fuera de tu casa?

A lo mejor la solución está por cambiar el estilo de vida y de consumo, pero es una realidad que no queremos ver porque le vecino, siempre ganas más y tiene mejores cosas. ¿Te has parado a pensar que piensa lo mismo de ti?

Mejorar nuestro bienestar para mejorar nuestra cuenta bancaria es posible:

1.- Analiza qué tipo de comida consumes al mes. Elimina todo lo procesado y suma. Esto hará que simplifiques tus comidas, que sean rápidas de hacer y sanas y que ahorres dinero en la compra.

2 .- Analiza cuántas veces comes fuera al mes. Opta por la opción de tupper en un parque, al aire libre o en una zona de estar del trabajo. Obtendrás un ahorro económico considerable y tendrás un rato de relax con gente con la que creías que no “conectabas”.

3.- Analiza el consumo de coche y baraja la opción de transporte público o de ir caminando y volver en bus. El coche, no solo es gasolina: es la cuota, si aún no está pagado, es el parking, es el impuesto de rodaje, las ruedas, el gasoil o gasolina. Todo suma.

4.- Analiza cuanta ropa compras al mes. Y piensa en todo lo que usas, lo que no, lo que se ha quedado obsoleto.

Por favor, llegados a este punto, sé honesta contigo misma y observa todos los armarios de tu casa, incluidos los de la cocina:

  • Armarios roperos. Te lo pones todo, ¿todo?, ¿de verdad?
  • Armarios zapateros. ¿Usas todo el calzado que tienes?
  • Armarios del baño. ¿Usas todos los potingues? ¿Acabas las cremas de cada bote?
  • Armarios de la cocina. ¿Usas todas las ollas y cacerolas?
  • ¿Qué pasaría su subes al trastero?
  • ¿Y las habitaciones de los niños? ¿Cuándo entran juguetes en navidad, se hace limpieza de los antiguos?
  • ¿Cuánto calzado desgastan tus hijos? ¿Se le quedan pequeños los abrigos antes de usarlos hasta que no sirven?Sé sincera y no pienses que éste análisis es de pobres: ¿cuántas cosas “sin acabar” tienes en tu hogar?

5.- Sé sincera y no pienses que éste análisis es de pobres: ¿cuántas cosas “sin acabar” tienes en tu hogar?

Al final, todo suma. ¿Por qué comprar una crema si aún me queda en el bote? ¿Por qué comprar otro par de botas si tengo 3 pares ya, les cambio las tapas y están genial?

Viéndolo así, te puede dar un poco de miedo, pero, realmente, lo que debes evitar es sentirte pequeña por tener que empezar a reducir gastos y sentirte orgullosa de reducir consumo y por ende, reducir plásticos y desechos que perjudican a nuestro planeta tierra. No te estanques ni te bloquees porque el esfuerzo, merece la pena.

La fuerza debes emplearla en reducir para ahorrar y no en aumentar ganancias para seguir gastando y metiéndote de cabeza en el exceso de consumo que te acompaña… ¿desde cuándo?…

Empieza a ser responsable contigo misma y muévete hacia valores de consumo que no perjudiquen tu salud y mejoren tu cuenta bancaria. Si lo necesitas, te ayudo. Solas, avanzamos más rápido y lo hacemos mejor.

No quiero dejar mi trabajo pero no soy feliz

No voy a entrar en por qué no eres feliz en tu trabajo pero, ¿eres de los que dice “mientras llegue la nómina a fin de mes…” y lo acompañas de suspiros de “conformidad” y “es lo que hay”?

Bueno. Seguro que no eres la única persona que está así aunque ya sabes el refrán ese, que dice, ” consuelo de mucho….”. Pero no escribo esto para juzgarte, no. Simplemente, te voy a contar las opciones que tienes para ser feliz, aunque el trabajo no te llene. No son verdades absolutas pero sí ideas que te hagan pensar diferente. Allá vamos:

1. Busca un cambio de enfoque.

Analiza cómo has llegado a sentirte así. ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste bien contigo mismo? Posiblemente ésta pregunta “pique” pero si pica es bueno porque significa que has tomado decisiones poco acertadas y que en tu mano está dejar de llevarte por las modas o corrientes.

Si no quieres renunciar a tu trabajo, no lo hagas pero entonces no te quejes. Dale una vuelta a qué es lo que falla en él y buscar alternativas de solución o, al menos, que te permitan llevar mejor la situación:

.- Tu jefe es un capullo. Prueba a hablar con él de un modo que no hayas hablado nunca. ¿Por qué dices que no antes de probar? A lo mejor es que su situación no es mejor que la tuya y también necesita palabras de aliento. También necesita pensar diferente. ¿Te has parado pensar que los jefes, buenos o regulares, también son personas? Los habrá complicados pero también los habrá que necesiten un hombro en el que apoyarse, no?

.- No aguantas a tus compañeros. Intenta pedir un cambio de puesto o hablar con ellos. A veces, por una tontería, hacemos una montaña y al cabo de unos meses, no sabemos cómo empezó la cosa. Al trabajo vamos a trabajar, no a hacer amigos. ¿O sí?

.- No estás motivado porque es un trabajo rutinario. Pide si puedes ponerte casos. Haz una lista de chistes y compártelos (si se puede hablar). O inventa canciones simpáticas y dile a tus compañeros que las aprendan contigo.

.- Si hay panel de avisos, prueba a publicar algún evento, que tú organices y observa si la gente está apática como tú o dispuesta a buscar cosas nuevas.

Todo te puede sonar a “payasada” pero es una opción, el hacer cosas diferentes sin perjudicar el puesto y generando un cambio de ánimos. A lo mejor, hasta se suman más departamentos a ti. Prueba! Sin probar, no hay opinión que sirva!.

2. Deja de compararte y aguantar la negatividad de los demás.

La televisión, la radio, el periódico… el mundo se acaba y nosotros con él. En cambio, nos pasamos a las redes y pasamos de morirnos a querer vidas ideales como las que vemos publicadas. Al final, nada en esta vida es blanco o negro. ¿Recuerdas cómo se vivía antes de las redes sociales? ¿Qué hacías? ¿ A dónde ibas? ¿Con quién hablabas? Recupera algo de ese tiempo (que parece prehistórico pero es de ayer) y observa como te sientes. En vez de dos horas en el móvil, dos horas de caminata con amigos, familia, incluso tú solo!!!

3. Decide hacer algo nuevo.

¿Por qué no? Por qué no aprender a nadar bien.  Por qué no ir a clases de cocina o de costura. Por qué no ir a clases de baile o pintura. Al final, todo se reduce a comer, dormir, cagar (perdona que sea tan bruta pero sino no rima ni suena guay 😉 y vuelta a empezar. Y no! La vida es más que eso!

Agradece esa nómina a fin de mes! Revisa tus hábitos de consumo, reduce gastos para dejar de querer ganar más para gastar más. Si no eres feliz con lo que tienes, ¿cómo vas a ser feliz con lo que sueñas y aún no tienes? No tiene lógica!

Por favor! Usa tu lógica. Piensa diferente! Todo ello te dará una nueva visión de la situación en la que te encuentras y te hará que salgas un poco de ese “conformismo” que no te satisface. Si logras pensar diferente, cambiarás tu ánimo, reducirás tus quejas y empezarás a buscar alternativas y estrategias que te hagan mejorar tu forma de vivir y por ende, tu forma de trabajar.

Es cuestión de probar, ¿no? Ya me contarás que tal te resulta.

Por qué tenemos que aprender toda la vida

Que nos digan que es necesario estar aprendiendo toda la vida, se ve como una moda inventada para vender más cursos pero nada más lejos de la realidad.  La UNESCO dice todo lo contrario, tanto que ha creado un Instituto propio para desarrollar sus programas y sus políticas a favor de una  educación continua en las distintas etapas de nuestra vida.

 

Porque el aprendizaje continuo contribuye a que logremos un mundo más próspero e inclusivo, alcanzando nuestros objetivos vitales que, con posterioridad, volcamos a la sociedad y al mundo en general.

 

Los beneficios de aprender a lo largo de la toda nuestra vida y no pasar por ella sin más son, entre otros:

1.-Nos transformándonos como personas, pasando a transformar nuestros puestos de trabajo y nuestro entorno.

2.- Aprender nos ayuda a encontrar nuevas respuestas a las nuevas necesidades de la vida y del desarrollo personal, familiar, laboral y social.

3.- Un aprendizaje continuo te ayuda a generar enfoque, claridad y capacidad de solventar los inconvenientes diarios que se te presenten como persona y como profesional.

4.- Aprender te ayuda a abrir los ojos y a descubrir la importancia de la felicidad y de mantenerse motivados para obtener resultados reales mucho antes.

5.- Aprender a diario hace que saquemos a la luz lo mejor de nosotros mismos, convirtiéndonos en personas comprometidas, implicadas, resolutivas con nosotros mismos y con los demás.

 

Por todo esto y más, merece la pena no dejar de aprender, ¿verdad? ¿Qué puntos añadirías tú?

 

Aletas en los pies. Conferencia

Sí, soy yo. Hace tres años, disfrutando de mis aletas en los pies y nadando como un pececillo en el escenario.

No, no estaba en mal estado mental. Las aletas son una herramienta fantástica de trabajo porque te permiten caminar de un modo diferente al habitual. Y tanto que diferente!

En esa conferencia, hablé de competenciaspersonales y profesionales. Hablé de cambio, de talento, de personas y de cómo fomentar el bienestar dentro y fuera de la empresa… Porque si estamos bien, alineados, balanceados, rendimos mejor y producimos más!

Así que las aletas en los pies son una experiencia increíble para experimentar lo que cuento con palabras… y luego, por supuesto, HACER.

Deseando volver a repetir!

 

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