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Todo lo lógico no es evidente, ¿lo sabías? Y con los cambios, sucede lo mismo… sabemos que necesitamos un cambio, nos ponemos en marcha para cambiar y al cabo de un tiempo, sentimos que hemos fracasado en el intento.

Y nos enfadamos. Y se nos nubla la vista. Y se nos riza el pelo. Y pasamos de todo. Y nos quejamos en alto para que nos escuchen bien. Y volvemos a los de antes. Total…

“Más vale malo conocido que bueno por conocer”

Es en ese punto cuando aparecen las resistencias, la críticas hacia nosotros mismos e incluso, por parte del entorno, los tropiezos ante lo que era evidente… parece que nos negamos a cambiar!!

Generar cambios, tanto en organizaciones como en personas, implica un primer respeto por sus valores, su esencia. Para cambiar algo, tenemos que crear un deseo interno de evolución, de crecimiento, de cambio y/o de mejora.

¿Cómo generar cambios en tiempos de cambio?

 

Primero tenemos que detectar, usando la lógica, lo que nos afecta (a nosotros mismos o a la organización en la que trabajamos), es decir, las experiencias previas que tenemos al respecto de lo que queremos cambiar, los valores que ya tenemos o los nuevos que queremos transmitir, los criterios sobre los que nos regimos cuando nos cambian o intentamos cambiar algo en nuestras vidas o trabajos, y los recursos que tenemos en este justo momento.

Después, tenemos que eliminar toda crítica y/o desvalorización para que no se vean perjudicados nuestros argumentos de cambio. De ese modo, sin críticas, lograremos ser más objetivos, nos convenceremos de un modo asertivo y lograremos un planteamiento de cambio positivo.

Eso, tan simple pero tan complicado, genera constancia y que no tiremos la toalla a la primera de cambio.

Tenemos que tener claro que lo clásico y lineal, es decir, “analizar problemas -> pedir explicaciones -> detectar causas ->aplicar trucos de eliminar” se ha vuelto inadecuado en estos tiempos de cambios y crisis tan bruscas y profundas.

En la actulidad, en el presente, “aquí y ahora”, generar cambios significa:

Describir el problema -> interpretarlo -> analizar las soluciones aplicadas con anterioridad (si las hay) -> desordenar esas soluciones aplicadas -> buscar dentro de ese desorden y aplicar nuevas soluciones -> aunar nuevas soluciones y recursos disponibles – > analizar junto con los valores que nos caracterizan (a nosotros y/o nuestra organización) -> concretar y negociar para aplicar de modo realista.

Cuando hablamos de cambios, me gusta hablar mucho de la ciclicidad de las personas, de como los problemas sociales, personales y profesionales son complejos debido a su causalidad circular y del mito o ciencia que circula por ahí en el que dicen que, para crear un nuevo hábito se necesitan 21 días. Hay estudios al respecto pero yo me quedo con esta frase:

 

“Somos lo que repetidamente hacemos. De esta forma, la excelencia no es un hecho aislado, sino un hábito”. Aristóteles

 

Enlaces y bibliografía recomendada:

.- 21 días para reeducar hábitos ¿Mito o ciencia? Leer más aquí.

.- Libro de Pilar Jericó, “No Miedo”.

.- Libro de Marta Romo, “Entrena tu cerebro”.

 

Abrazos miles,

Yolanda

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