Hoy en día, todos nos creemos con “derecho” solo por el mero hecho de haber leído o haber cursado algún programa de referencia. Y, muchas veces, esos todos se toman la libertad de reírse de los otros todos porque ellos también han cursado y leído los mismos libros.

¡Es la moda! En nuestra cultura del ya y de la inmediatez, a veces, aparecen profesionales de ese modo, ¿no es así? Por mucho que leas, que estudies, por muchos cursos que hagas y por muchos títulos que acumules, por mucho contenido que disfraces como propio, el reconocimiento llega después de una pregunta hecha por la parte contraria (por nuestro alumno, por el cliente que contrata nuestros servicios) y cuya respuesta trasmite conocimiento, seguridad y experiencia. Es importante leer, por supuesto, aprender a diario, estudiar nuevas habilidades pero nada de eso nos da la experiencia ni nos hace “reconocidos”. Se necesita algo más que eso.

La clave está, como en la mayoría de las cosas, en tener una estrategia, un plan de acción. Y unos pasos a llevar a cabo para sentirnos primero y demostrar después que somos unos profesionales:

Paso 1.- Todos somos expertos en algo pero lo damos por sentado y descubrirlo, muchas veces, no resulta fácil. Mi experiencia está en el campo de la solución de los problemas y hasta hace no mucho, no era capaz de verlo. Lo veía como algo que formaba parte de mi, que todo el mundo sabía que tenía pero no era capaz de verlo como un talento. Lo negaba inconscientemente hasta que me di cuenta que no era así.

Paso 2.- Una vez que me siento dueña de mi experiencia interna lo comparto y lo digo en voz alta: “soy una solucionadora de problemas”. O por ejemplo, tú puede decir lo que sientas: “soy un escritor”, “Soy un mecánico”, “soy un asesor financiero”…. El primer paso está en darse cuenta y dejarlo claro en nuestro perfil, tarjeta de visita, espacio web o currículo vitae.

Paso 3.- La experiencia que tenemos es un “regalo”. Sí, si. No te rías que es verdad. Es un regalo a compartir con tu gente, con tus compañeros de trabajo, con tus clientes. Podrás expresarlo de mil modos (en un blog, en un audio, en un curso, en un formato de asesoría…) aunque lo importante está en ofrecer los beneficios que le vas a proporcionar a otros.

Paso 4.- Tu prueba, la que hará que te hagas “valer” y que así lo sientas vendrá de la mano de las opiniones de tus compañeros, empleados, clientes y toda persona a la que hayas ayudado.

Paso 5.- Ganarte tu credibilidad de una vez por todas, vendiendo tus servicios a través de formatos diferentes (libros, audios, conferencias…) porque lo bueno de todo ello radica en compartir nuestro conocimiento, nuestros talentos para llegar a toda la gente que así lo desee.

Una cosa debes tener clara y es que los talentos y las virtudes no se pueden fingir. Tienes que fluir de un modo natural y de ese mismo modo fluirá tu experiencia y tu reconocimiento.

Ahora te pregunto yo: ¿Cuál de estos cinco pasos necesitas para ser y sentirte reconocida?

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